Archivo mensual: enero 2013

FAMILIAS, FAMILITAS, FAMILIOTAS

Hacía un calor infernal. Y la plaza San Martín se llenaba poco a poco y principalmente de feligreses de alguna denominación evangélica de corte pentecostal. Mi experiencia me dice que eran en su mayoría del Movimiento Misionero Mundial (sí, el de Rodolfo Gonzales, Bethel TV, etc.) cosa que solo uno de los que abordé admitió. Uniformados y fácilmente identificables por su manera de vestir y hablar. Los “hermanos” con saco y corbata, pantalón, zapatos y biblia en mano. Las “hermanas”, en cambio, y todas sin excepción, con el cabello increiblemente largo, falda gruesa de algún color oscuro también larga, blusa, biblia y banderitas. “Hermanos” y “hermanas” con un singular modo de soltar sus palabras y argumentar sobre la vida, el Estado, la sexualidad y la Naturaleza. Con ese tonito que impone sus razones en función del volumen en el que se habla y la cantidad de palabras que se dice por minuto. Básicamente como en la Teleferia. Solo que no vendían nada (salvo marcianos y sombrillas) sino que se congregaron para decir que sobre la Familia había un orden natural impuesto por Dios y que el Estado debía reconocerlo así (momento en el que Levy-Strauss abre los ojos y voltea). No importando las leyes, no importando los derechos, no importando el cuidado de los bienes. Además, milagrosamente, con un discurso a favor de la revocatoria a Susana Villarán. Y no es extraño considerando que ésta comunidad (M.M.M.) ha hecho públicas sus posiciones conservadoras en las últimas elecciones, haciendo campaña incluso por algunxs candidatxs y consignas políticas.

Mientras, a un lado de la plaza, un grupo de activistas y amigos LGTB hacían frente y manifestaban su posición acompañados de pancartas, banderas de colores y gigantografías, reclamando así que todos los tipos de familia merecen protección del Estado, sin ser discriminados.

Entonces la Familia, como concepto, la religión, la sexualidad y las leyes eran temas de convocatoria. Y así inició la marcha, avanzando por Jr. de la Unión. Cientos y cientos de evangélicos conservadores ocupando la angosta vía, con personas a cargo a modo de fuerza de choque ataviados con chalecos naranja de Defensa Civil, que lejos de poner orden limitaban el libre tránsito y respondían prepoténtemente, agrediendo, insultando sin derecho a los que detrás veniamos en grupo LGTB y gay friendly. Apoyados de la fuerza policial, terminaron por deternos en el cruce con Emancipación.

No puedo evitar abrigar pena y tristeza por eso. Que, colocados así, discursos religiosos velen el reconocimiento de que somos todos sujetos de derecho,… ciudadanos.

PARA NATIVOS DIGITALES: SOBRE CÓMO ENVIAR CARTAS

No me ocupa dar formulas para escribir una carta, que al final uno escribe como mejor le venga en gana, y probablemente en el orden que le advengan las palabras. Por lo que hablo solamente de lo que se tendría que hacer luego de haberla escrito, en función de mi reciente experiencia.

Lo primero es, obviamente, meterla en un sobre. Lo puedes comprar en una tienda (si es que hay alguna que las sigue vendiendo), librerías, o, con algo de ingenio, lo diseñas tú mismo. Esto último me agrada porque en mi delirio llego a creer que por ser llamativo no se le perderá al cartero.

En fin, luego viene lo que por desconocimiento me detuve a entender.

Aparentemente, hay dos formas de poner los datos de envío en el sobre:

  • La más común es poner los datos del destinatario en la parte inferior derecha de la cara frontal (la que no tiene los dobleces) incluyendo nombre completo, dirección, ciudad, país y código postal de la localidad (distrito); además, se colocan los datos del remitente en la parte superior izquierda de esa misma cara.

  • Una segunda forma, utilizada principalmente cuando el sobre es pequeño, es poner los datos de destinatario en la cara frontal y los del remitente en la cara trasera.

En ambos casos, el lado superior derecho debe quedar libre, porque es ahí donde se pondrán los timbres o estampas que serán comprados (y puestos) en el servicio postal. Lo que nos lleva al siguiente paso. Ir a alguna oficina de este servicio y hacer el depósito de la carta.

Dependiendo del tipo de servicio, el envío llegará a su destino en… en el tiempo que sea necesario.

enviar una carta enviar una carta (copia)

VIRALIZACIÓN, UN DELIZ Y MODALIDADES CONTEMPORÁNEAS SOBRE LO PRIVADO

A Lisandro Guillén no se le ocurrió mejor idea que crear una cuenta falsa de un personaje femenino en Facebook para que sea su amiga, que luego se le declararía y sería rechazada, mandándola así a la friendzone. Seguramente el plan parecía perfecto. Las felicitaciones por haber invertido la figura clásica de pagafantas se extendían. No era él el rechazado y obturado en la categoría de amigo mientras se derretía de amor, sino al revés. Su hazaña -como muchas cosas en nuestros días- se convirtió rápidamente en viñeta, provocando que las palmas virtuales y elogios sin escatimar se le dieran; hubo quien declaró incluso el inicio de una nueva era.

Fue así que se terminó filtrando el hipervínculo de la foto; pero no faltó alguien con perspicacia y algo de habilidad que tras revisar la cuenta de la ‘friendzoneada’ y hacer algunas comparaciones, diera en la conclusión de que, además de falso, ese perfil estaba mal hecho. Un dato inquieto en la sección “Información” lo delataba: la dirección de Twitter, que Lisandro venía publicitando de hace unas semana como propia, era la misma en ambos personajes. Lo que vino después era de esperarse, pues con la turba anónima no se puede jugar. Respuestas instantáneas, incontrolables, imposibles de medir, difícilmente calculables que convertían los otrora elogios en agresiones vivas desbordaron su cuenta. Y siguen en aumento.

Me preguntarán sobre la necesidad de publicar este caso. Principalmente, lo hago para evidenciar las formas contemporáneas en que las nociones de lo privado y lo público son dinamitadas. Pensé esconder el nombre del agrabiado, nombrándolo con algún apodo creativo, pero a estas alturas su rostro, imágenes, fotografías y datos son tópicos de difusión en internet. Otra razón para publicarlo, es porque vivir el fenómeno mientras sucedía, en el momento preciso en que la información era difundida, terminó de convencerme, si dudas habían, que la red mundial es la “personitecnificación” del nuevo amo, que, ocupando principalmente nuestra cotidianeidad, nos domeña. El debate, la discusión y la investigación que sobre estos asuntos (y más) se abren no pueden quedar sin ser pescados.

Para terminar, es posible aislar algunas conclusiones / suposiciones en función de lo que se nos muestra: Primero, que la cuenta falsa debe tener un tiempo regular en actividad; los más de 300 contactos con los que cuenta no se obtienen en poco tiempo, con las nuevas políticas antispam de Facebook es realmente dificil. Pero no seamos crueles con el muchacho, que tener uno o dos perfiles falsos es una praćtica harto difundida. Segundo, que Internet no perdona nada. No existe expiación en este medio. Su capacidad para viralizar información, cualquiera que sea, es inimaginable. No me extrañaría encontrar imágenes de este acontecimiento en 4chan durante las siguientes horas. Y tercero, debemos replantear nuestras ideas de lo privado, lo público, la restricción y la apertura en función de sus modalidades contemporáneas.

Lissandro Guillen 01

Viñeta realizada por una página de Facebook

Lissandro Guillen 02

Divino detalle

Lissandro Guillen 03

Al cierre de la publicación, estas eran las cifras de Likes o Me Gusta