Malena, como la llamaban

En casa siempre me hablaron de María Elena Moyano, dirigenta popular de Villa El Salvador que al ser brutalmente asesinada por huestes de Sendero Luminoso quedó como leyenda y ejemplo a seguir para todos en el país y principalmente en mi distrito.

La primera imagen que tengo de María Elena, aunque no la conocí, es la de una señora fuerte pero carismática que organizaba a las mujeres y ayudaba a que éstas salgan adelante. Lo primero que tengo de ella es verla en un video con una potente voz cantando el himno de Villa El Salvador:

En Villa yo nací

 en Villa me crié

 En Villa tuve a mis hijos

 En Villa me divorcié (versión de la FEPOMUVES)

El día en que yo me muera

y me lleven a enterrar

 saldré de mi sepultura

y por mi Villa corretear…”

Mi mamá acompañó a Malena cuando esta aún era joven y ayudaba a niños con su educación trabajando como profesora de menores, rol que ciertamente era común en las jovencitas vecinas de su edad en Villa y en otros lugares porque las familias necesitaban dejar a sus hijos en manos conocidas mientras se iban a trabajar. Luego, además de su militancia activa en grupos de Izquierda, políticamente, participó en la organización de la Federación de Mujeres de Villa El Salvador, institución fuertemente consolidada en su momento que brindaba formación de todo tipo a las mujeres que de ella participaban.

La situación en el país era terrible: problemas económicos, dictadura y terrorismo. Villa El Salvador era considerado (y hasta ahora por muchos en tanto sigue el recuerdo) como ícono de la lucha popular, organización vecinal, centro nuevo de cultura viva y condensación de la ética del migrante del trabajo: una maravilla. Pero el distrito fue declarada zona roja por la gran presencia senderista que se coló casi por todo lado. Los cerros se veían ataviados de hoces y martillos que Sendero Luminoso hacía. El grupo terrorista asesinaba dirigentes, acosaba pobladores y atacaba comedores populares. Harta de esta situación, María Elena se enfrenta abiertamente a los senderistas retándolos a que debatan sus ideas en vez de proceder a asesinar a quienes no las compartían. Entonces convocó a una Marcha por la Paz el mismo día que Sendero anunciaba se daría un Paro Armado. Poca gente la acompañó en este acto, gente decidida, por cierto, que transitó las calles de Villa proclamando que la paz es la verdadera revolución. En respuesta a esto, un día como hoy hace 20 años un grupo de senderistas la emboscó, disparáronle en el pecho y la cabeza y dinamitaron su cuerpo con 5 kilos de explosivos. Nunca se supo quiénes fueron los asesinos, solo se supo sobre su delirio terrorista y revolución genocida.

El entierro de sus restos fue multitudinario, el arenal se llenó de gentes vestidas de blanco provenientes de todo el país . Y ya no importaba si ese día reventaban un cochebomba o disparaban sobre uno. El mar de gente presente aún bajo amenaza de atentado representó la caida del terrorismo en el distrito; la comparza que acompañó al féretro era un grito de ¡Basta, no más muertes! ¡Estamos aquí únidos, a ver si pueden con nosotros!

Imágenes del entierro dieron la vuelta al mundo y la noticia del asesinato de María Elena Moyano nos queda como ejemplo de lucha y convicción.


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